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Vencedor de la segunda desgracia

No optó por recorrer cielo y tierra, por luchar con dragones y malditos para conseguir el amor de su enamorada. Luchó contra los monstruos interiores, contra el diablo que vive adentro y hace al desencuentro,  para conseguir, para criar el amor y poder corresponderlo a quien le ofrecía el cariño sólo esperando lo mismo a cambio. Tal vez una desgracia más feroz que la tradicional.
 Éste mismo señor refutaba enfáticamente el fenómeno descripto de las mujeres-libro, sosteniendo que no sólo las mujeres resultan convertidas, sino la humanidad toda tiende a esa transformación. Seguramente -continúa explicándonos- el mismo autor de aquel artículo resultó ser lágrima de alguna lectora que no tenía siquiera el gusto de trasladar su existencia a la de un volumen escrito. Yendo al fondo de la cuestión, aquel que elige tener el libro-mujer que se describe, aquel desequilibrado emocional que revive una y otra vez su historia de amor negada en páginas impertinentes, encontrando coincidencias para aparejarlas y de esa forma alardear su desdicha en cada párrafo, ese mismo angustiado puede ser a la vez 'libro' de otra persona, a quien no puede amar por estar ocupado en lamentos hacia la que no lo corresponde, o que por simple desconocimiento de ser objeto de amor, no puede actuar en consecuencia. Esta cadena infame se forma como las piedras, naturalmente. Y sólo venciendo a la segunda desgracia se lo puede remediar.


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6 agosto 2010
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Irse a vivir.

No sé si sería por temor, por ansias o por curiosidad de mis allegados, pero antes de cada partida veo que después del dónde, la pregunta que sigue es '¿te vas a vivir?'
 Y yo no sé. No sé si la sociedad se super-sedentarizó o qué demonios pasa, pero solamente el saber que uno no deja de vivir mientras visita o viaja, debería ser suficiente para agotar esa pregunta desde su raíz. Es cierto que yo soy un tipo al que le gusta escuchar muchísimo más que hablar, por no decir que de mi boca salen las palabras contadas. No puedo evitar manifestarme ante esta barbaridad. El rígido culto a la vida sedentaria es espantoso. Irse, quedarse, y seguir yéndose constantemente no implica dejar de vivir. Visitar, trasladarse, moverse, enriquecen a la vida. La respuesta a la insistente pregunta es sí: voy a vivir, a todos lados. Y si un día quisiera dejar de vivir, me quedaría quieto y solitas las raíces plantadas me transformarían en vegetal. Sepa que no sólo me voy a vivir absolutamente a todos los lugares donde voy, sino que más vivo mientras más me voy.

Ricardo S. Gutiérrez , 26 noviembre 2011
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Sindrome Ricardo Samuel Gutiérrez

Em...
A medida que recorría geografías, Ricardo encontraba razones para pensar que todos los lugares son el mismo. Lo que cambia, según él, es el comportamiento propio en ese lugar, por los estímulos del entorno.
 Sin quitar este pensamiento, Ricardo necesitaba irse, emigrar. El cambio de geografía, aunque no sea más que traslado, también significaba distancia de sus recuerdos, de los accesorios comunes, de las calles, los árboles, los carteles habituales. Esa distancia hace a la renovación de estímulos, al cambio de costumbres... nacer de nuevo. Así -concluía Ricardo- nacer dos veces en el mismo lugar y dormir una noche es lo mismo; y en cambio dormirse en una latitud y despertar en otra, es renovar la existencia.

Meter en la misma bolsa, abstraer en un sólo concepto, eran costumbre de este hombre. Sin embargo seguía recorriendo, admirando. Sorprendiéndose de cómo todo lo igual puede marcar cierta diferencia, puede tornarse especial y quererse por sobre el resto. Las plazas de pueblo son las mismas, pero cada una tiene su encanto. Las estaciones del ferrocarril, todas las mismas, todas para lo mismo, y sin embargo uno quisiera conocerlas todas, y pasar todo el viaje despierto para no perderse de ver ninguna.

Tal vez en aquella unicidad de todas las cosas, Ricardo haya estado buscando algo que lo conmueva de sobremanera, un lugar que para él sí sea diferente, especial: al encontrarlo, sabría que ese sería su lugar. Sin tener la certeza de que exista... sabía posible que simplemente su lugar sea aquella búsqueda, aquel renacer todos los días y nunca quedarse quieto.

'Todos los lugares son el mismo, sí.

Parado acá, ya los tengo conocidos.'
(Ricardo S. Gutiérrez)

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Testimonio por elisma
19-10-2011
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Travesía serrana bonaerense marzo 2011 4

A Bahía. 
  Todavía era de noche cuando nos levantamos. El silencio dueño del campamento, y nosotros por no perturbarlo, armamos el equipaje, empaquetamos la carpa, agrupamos y cerramos la mochilota con el mayor sigilo que se nos permitía.

Destaquemos que la línea ferroviaria que estábamos por usar se habilitó en 1903. En la comarca y en ese inicio, sólo existía la estación Sierra de la Ventana, que no era la misma, sino la que hoy se llama Saldungaray. Seguidamente en la misma epoca, se establece una parada después del puente que cruza el río Sauce Grande, y se la nombra como el mismo cauce de agua.

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Travesía serrana bonaerense marzo 2011 3

Excursiones al Parque Provincial Tornquist.

Organigrama de las excursiones disponibles en el parque.

La combi al cerro salía a las 7am y llegaba algo antes de las ocho. José Luis, el encargado del camping, nos había recomendado pararnos en la ruta y esperar a que alguien nos llevara en su auto, porque es sabido que el transporte es poco y los turistas-aventureros como nosotros suelen tener problemas para llegar al cerro. También nos contó cómo era y nos dijo que después de las 14hrs no dejan subir más, porque el trekking dura algo así como 2.30hrs en cada sentido.

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Travesía serrana bonaerense marzo 2011 1

Antes de sacar los pasajes. 

En el camino rumbo a Azul de octubre del 2010, conocí con verdadero asombro, felicidad y excitación, las sierras de Tandil: accidentes geográficos que nunca hubiera imaginado ver en el perímetro bonaerense. Está claro que desde ahí me prometí volver y conocer Tandil.

Así comenzó este viaje. Pretendiendo Tandil y después llenando con un tanto de codicia, una lista con muchas más ciudades más. Con el fin de año, las vacaciones y la triste renuncia a mi estadía marplatense, también vimos el tiempo justo para concretar el viaje.

Organigrama del itinerario hecho para dejar tranquilos a los famliares.

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Travesía serrana bonaerense marzo 2011 2

Tornquist

Al pisar el andén de Tornquist, esperamos a que el tren desapareciera en el horizonte antes de seguir camino. Algunos nos aconsejaron tomar remis en ese momento porque después se irían y no conseguiríamos. De todas formas no teníamos apuro por irnos, y nos quedamos para recorrer la ciudad principal del partido.



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Ayuda de Jauretche

Episodios màgicos o jugadas del destino presenta:
Ayuda de Jauretche.

Para entender el siguiente suceso y el auxilio interdimensional dispensado por el señor Arturo Jauretche, es necesario saber que: a principios de junio lanzaron en uno de los cursados de la facultad un trabajo, que tenía por consigna elaborar un afiche sobre un personaje cualquiera, pero no usando marcas o imágenes denotativas, sino figuras retóricas. Yo, después de varias vacilaciones elegí a Roberto Arlt, por simpatía hacia su perfil y su obra, aunque sin saber cuán difícil sería representar aquellas cosas gráficamente. Tanto fue así, que después de forzar mi creatividad hasta límites poco convenientes, entregué y reprobé tristemente, quedándome ese cursado como pendiendo de un hilo. Ahora entenderá cómo surge el hecho sobrenatural.

El viernes 12 de agosto por la noche volvía a casa despuès de una de las clases de tipografía. En el camino mi mente seguía como hacía dos meses, abatiéndome sobre el afiche de Roberto Arlt. Ya lo llevaba a recuperatorio y con la presión de aprobar para no quedar libre. Reconozco que tratando de generar una idea sintética y concreta para realizar correctamente este afiche, llegue a maldecir varias veces el momento en que elegí a Roberto, pero aún así resistía de cambiar el personaje.

Esa angustia se soltaba de mi cuerpo a través del pedaleo. Así iba entonces, velozmente y aferrado al manubrio por Avenida López y Planes. Al pasar el cruce con calle Juan del Campillo, me sorprendió un papel que se puso a rodar entre los rayos de la rueda delantera. Hice un pequñísimo zigzag para sacarlo, pero desde ahí pasó a mi pie izquierdo. Vi la hoja: amarillenta, avejentada y resquebrajada, del tamaño de un libro de bolsillo. Yo pedaleaba y el papel seguía fielmente el movimiento de mi pie, agarrado con la fuerza de la velocidad. Al ver esa insistencia me agaché para juntar la hoja y la puse en mi bolsillo. Por su apariencia creí que se trataba de un libro religioso, y que al tenerlo en casa me iba a engualichar el ambiente. Sin embargo lo conservé porque imaginé que podría servirme para realizar el afiche. Esa misma noche concreté algunos planes y puse manos a la obra.

Así, tras el paso de unos días llegó el miércoles 17, día de entrega del mentado trabajo. No leí el contenido de la hoja sino después de haberla escaneado y mientras estaba editándola para que formase parte del trabajo. El texto me llamó la atención por lo atrevido y pseudo sexual, pero no indagué sobre su procedencia en el apuro por terminar y esperar una buena nota.

La entrega y la ansiedad de saber cómo resultó merecen un capítulo aparte, pero éste no es el caso: aprobé... alivio. Al volver a casa y comentárselo a Lagos, busqué a qué libro pertenecía la hoja: Arturo Jauretche – "El medio pelo en la sociedad argentina".

Ahora entiendo que fue una jugada del destino: Desde que esa hoja me encontró, mi trabajo estuvo encarado con mucha más claridad y decisión. Pero por sobre todo, si no se tratara de una evidente sucesión de acomodos, sería moneda corriente que se prendieran papeles, folletines y unas pocas páginas veintisietes de libros de Jauretche a las ruedas de mi bicicleta, entre las miles de veces que paso y pasé por esa calle, a horarios y con ánimos parecidos. Sin embargo, frente a toda esta improbabilidad, la única página de libro que se me posó en el pié fue ésta de Jauretche cuando yo la necesitaba para hacer el afiche de Arlt, su amigo y contemporáneo.

Hoy todo este pensamiento puede ser sólo predisposición, y aún así sería mucha casualidad.



Aquí el afiche protagonista, elaborado en colaboración con Arturo Jauretche mediante su ayuda sobrenatural.


TZL
18 de agosto 2011
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La Estacion ferrocarril Santa Fe (Belgrano): 2008-2009

Demostración gráfica de cómo cambió el edificio de la estación ferroviaria en el plazo de un año. A partir de allí, la municipalidad puso en práctica el MasterPlan Centro de Convenciones Estación Belgrano, que tiene como fín refuncionalizar definitivamente el edificio.


Cartel de salida de trenes, diciembre 2008 .



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Pearl hervor

I
El despertador sonó por cuarta vez y me digné a levantarme. Es que el frío me mantiene en el interior de las frazadas, como pensando en el hecho de no desperdiciar en un minuto el calor que produje durante las horas de sueño.
Vestido a las apuradas para hacer menor el contraste entre el adentro y el afuera de la cama, con todo el abrigo que hube de traer en el bolsito, salí al comedor donde junto con Noe desayunaríamos mates, y pasada media hora de eso, a las diez menos cuarto, saldríamos a Mar del Plata Norte.
Entre tomábamos mates salió el Sol, y amén de eso no nos desabrigamos ni un poquito para salir en el camino de las diez cuadras hacia la estación. Estuvimos ahí con tiempo, nos despedimos sin tristezas por lo pronto en que nos volveremos a ver, según indican nuestros planes.

II
El coche primera 1176 me recibía de nuevo con un halo de simpatía por mi parte, tal vez creyéndome por eso más asiduo pasajero del servicio. Al subir, el coche estaba lleno y por el frío interior se notaba que había pasado la noche en las cocheras exteriores de las que ahora dispone Mar del Plata Norte. Me senté sin sacarme la campera, pero viendo cómo el Sol empezaba a entrar por a través del vidrio de las ventanas, ya que la mayoría de pasajeros habían subido las cortinas metálicas.
Ahora que vamos andando por la vía única y ya pasamos unos kilómetros de Vivoratá, el efecto del Sol sobre las chapas de la carrocería se siente. Aunque hay una ventana abierta, por tanto buena ventilación y el aire es fresco, el ambiente subió su temperatura.
En vista de eso, ¿será posible entones, si las puertas y esa única ventana se cerraran, y si viajáramos en lugar de sólo 400kms, el triple de esa distancia, que el calor humano y la intensidad en aumento del Sol conviertan el coche P1176 en una caldera con ruedas?

III
En esa suposición habría que observar, que tomaríamos en lugar de la línea directo a la terminal Constitución, un empalme, pongamos por caso que empalmáramos con la red Mitre así como en la época de ferrocarriles estatales lo hacía el tren Mar y sierras. Nosotros no nos detendríamos en Rosario, sino en cambio, seguiríamos hacia Santiago del Estero y Tucumán. Conforme avanzáramos hacia allá, el tren se movería hacia regiones más áridas y cálidas. El Sol subiría la intensidad conforme se haga más zenital. Mientras tanto dentro del P1176 la gente que como yo, permanecieron abrigados al principio del viaje, ya se hubieran sacado las camperas, los buzos y todo abrigo existente. Los niños llorarían, las señoras agitarían sus papeles y periódicos en forma de abanicos, los señores dormirían roncando aún con más fuerza. Todos sudaríamos como en un sauna. Todos gradualmente se desvestirían hasta las ropas interiores.

IV
En el agobio y el arrasamiento de intimidades, al ver viejos en calzones los niños e infantes llorarían de terror. Algunos tal vez mezclando las descomposturas de los sanguches, el café, el calor, y la mirada del panorama terrible, vomitarían sumando hedor al encierro. No faltaría un desquiciado que se propase con alguna muchacha de carnes tentadoras, y eso desataría el caos total, ante el cruce de insultos y la inminente violencia física a la que devendría. Todos pegajosos de sudor, faltos de aire, desesperados, y a punto de molerse a palos, serían salvados en el momento cúlmine por el vendedor de golosinas que destrabaría la puerta al grito de ‘¡Caaaarameloooos!’ en el ansia por hacer unas ventas más. Por supuesto al ver aquella anárquica situación, con el hedor escapándose por la nueva salida de aire, temblarían sus piernas, dejaría caer su bandeja y saldría corriendo espantado.
Claro que esto no pasa de ser una suposición. Muy raramente vamos a empalmar con la línea Mitre hasta Tucumán, y acaban de abrir tres ventanas más... Está lindo el viajecito.


TZL
Elaborado durante la vuelta a Santa Fe, en el tramo de tren Mar del Plata-Buenos Aires, 16 de Mayo de 2011.
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